Conocerte, no te conocí, en persona, Sonsoles,
aunque siento, sé, que tus ojos eran de luz soles,
que sin medida, sin mesura, eran tus dones,
que tus risas, que tus milagros fueron montones.
Que eras, que siempre serás, un corazón que libre latía,
un joven espíritu en la que un alma sabia y vieja residía,
una alegre niña de siete años que de cáncer se moría,
y que, así fue, justo y necesario, saberlo lo sabía.
A mí y a los que esta historia una amiga nos contaba,
la emoción del sentimiento a nuestros ojos se asomaba,
y sentir no sentíamos cada uno todo, todo y a la vez nada,
ante esta lección, dura, pero cierta, de la vida narrada.
Sus padres usaron de todo su económico poder,
hicieron cuanto humanamente se podía, y más, hacer,
mas, ante la amarga realidad tuvieron que ceder,
a su hija muerta aún casi antes de vivir habrían de ver.
Los médicos, atónitos, escuchaban a Sonsoles decir,
tranquilos, ya sé que me voy, que pronto he de morir,
pero dice mi mama que será como si fuera a dormir,
que un muy bello y hermoso sueño voy a alegre vivir.
Mi mama me dice que va a ser un sueño muy bonito,
que vendrá, en el sueño, a por mí mi de la guarda angelito,
que no pase miedo, que será solo un momento, un ratito,
que no me dolerá, que dejara ya de estar mi cuerpo malito.
Mi mama me dice que mientras yo sueñe al cielo me iré,
que desde allí a mis papas y a mis dos hermanos veré,
que siempre, siempre, que lo quiera con ellos yo estaré,
que en las fotos, que en los videos, en el recuerdo, viviré.
Mi mama esta triste, aunque no quiere que la vea llorar,
yo estoy triste por que no quiero a mis papas y hermanos dejar,
pero es tan bonito el cielo, que me tengo ya que marchar,
pronto, lo sé, es el momento, ese sueño voy a soñar.
Sonsoles ya el sueño de los ángeles buenos soñó,
Sonsoles ya de este mundo terrenal en paz se marcho,
Sonsoles ya para encandilar, seguro, a San Pedro partió,
y un nuevo y maravilloso ángel en el cielo, sin duda, nació.