Por ello, brindo por la buena gente. Recuerdo con nostalgia la epoca de la inocencia. Denuncio lo que no me gusta. Mantengo, o lo intento, la mente abierta y el espiritu optimista. Y creo que la "juventud", no solo es cosa de la edad.

BRINDO.

Surge cual desbocado torrente este brindis en mi mente. Brindo por mi gente, brindo por nuestra gente, gente de corazón ardiente, gente de alma no perenne, gente de buena fe, valiente.

Brindo aquí y ahora por mi gente, brindo por la buena gente, gente nunca indolente, gente buena y decente, ante sus amigos presente. Por lo pasado, por lo presente, por lo actual, por lo viniente.

Brindo alegre y serenamente y de mi brindis consciente, brindo, brindo por mi gente. Semilla buena, buena simiente. Brindo, ahora y siempre por el amigo ausente con alma, corazón y mente.

© Marcelo Vicente Miralles Aguiñiga

Original: pagina 1 · pagina 2

MI NIÑEZ.

Quizá sea ingenua candidez, soy de signo de agua pez, pero con toda sencillez rogare poder tal vez, al llegarme la vejez, decir con toda honradez: Poseer poseo la lucidez, y de esto, además, a la vez, el amor puro y sin doblez y la curiosidad de mi niñez.

© Marcelo Vicente Miralles Aguiñiga

Ver original

¡AY!, POBRE GENTE.

Hay gente que gusta de envidiar, el mundo entero se pueden, si quieren, quedar.

Hay gente que gusta de daño hacer, justo castigo, seguro, acabaran por obtener.

Hay gente que gusta de a otros herir, menuda manera más patética y triste de vivir.

Hay gente que solo sabe hacer llorar, nunca reír, en el fondo que miserable se debe de sentir.

Hay gente que solo el mal sabe y quiere hacer, cuan vacía y solitaria su pobre alma debe ser.

Hay gente, en fin, que solo sabe la esperanza matar, todo lo que siembren lo van a multiplicado encontrar.

© Marcelo Vicente Miralles Aguiñiga

Original: pagina 1 · pagina 2

DEL ARCOIRIS GAMA.

Atención, lector, lectora, entended bien esta proclama, proclama que en y por si misma la naturaleza exclama, la mía intuición, mi ser interior esto sabe, esto clama, mi piel es blanca, piel que del mediterráneo tiene la llama, hermosa y noble, sin duda ninguna, y de Dios es el alma, independientemente del de la piel color divina gama.

© Marcelo Vicente Miralles Aguiñiga

Ver original

A UN SOÑADOR DE CARNE VIEJA, ALMA ETERNA Y ESPÍRITU JOVEN.

El cantautor ya no gusta de sus canciones cantar, y el sentimental y desconocido poeta no puede ya soñar, alguien le dijo, le convenció, de que ya no tenía edad.

Menuda estupidez, vaya idiotez, menuda tonta mentira, uno es, vive, como uno a si mismo se entiende, se mira, y el no vivir así, la verdad, esta claro, no es vida.

Así, que, amigo, deja de mirarte la prominente barriga, olvídate de la calvicie, asume que tu calva brilla, sueña, desea, es tu vida, al diablo lo que de ti se diga.

© Marcelo Vicente Miralles Aguiñiga

Ver original