ES UN CUENTO.

Y erase que se era de caminante contado cuento, que en recorriendo su camino, de elegir llego el momento; A un lado, puente sobre abismo azotado por el viento, mas al final de este, y en de mujer ojos, (es un cuento), lucían hermosas las estrellas del firmamento. Al otro, camino tendido y agradable, fácil pavimento, sencillo, sin ningún obstáculo y sin aspaviento. Y la verdad, creedlo, es que esto sucedió, y no miento.

Miro al precipicio, miro luego aquel lejano firmamento, y poniéndose de pie en el zarandeado puente con tiento, exclamo, pues así al caminante le surgió de dentro: “Que hermosa eres, en tu presencia mago me siento” “¿Dejarías, mujer, que a tu vera tomará yo asiento?” Fue sincero, fue real, lo sé, puro fue el sentimiento, Mas solo indiferencia, cuando no burla, le trajo el viento, y la tristeza, como no, en su corazón tomo aposento.

La tristeza en su alma rauda nació y fue creciendo, pues de él y de su persona la luna llena se estaba riendo, así el animo de intentar cruzar el puente fue cediendo, así su ilusión, por que ella la mato, se le fue muriendo, y al despedirse, por ser de corazón poeta, acabo diciendo; “Cuan hechizadora eres, mujer hermosa, mas me voy yendo, me voy porque así tú, en tu libre albedrío, lo estas queriendo, por que así, con tus desprecios el destino lo estas tejiendo”

Y de esto después, el caminante siguió su camino recorriendo siempre tarareando, las melodías de su corazón siguiendo, poeta, caminante, como no, siempre de serlo satisfecho siendo, feliz es él de ir las infinitas maravillas del mundo viendo, tristezas, alegrías, penares y contentos compartiendo, siempre esperanzado, pues él camina esto sabiendo; otros ojos de mujer habrán, y su contento será tremendo, así que en el corazón y en su pensamiento, se esta riendo.

© Marcelo Vicente Miralles Aguiñiga

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CANCIÓN TRISTE DEL SEÑOR SADGRIEVED.

El señor Sadgrieved a veces, muy pocas, sueña, y en sus sueños, que no en su vida, encadena de amor, de alegría, cualquier hermosa historia, aunque de él mismo sea siempre ausente, ajena.

El señor Sadgrieved realmente cree, piensa, que trabado esta por la peor e infame cadena, en la de su desgraciada i vacía vida noria, estancado, no sabe porque, quedose en la pena.

El señor Sadgrieved nunca a su espíritu dejar vuela, su pobre alma de miedos, de temores, esta plena, poco, la verdad, nada, guarda de bueno su memoria, transcurre sin sentido su tiempo del desayuno a la cena.

El señor Sadgrieved a menudo esto se plantea, su mente de la certeza de este hecho esta llena, que a la muerte siempre temió, teme y temería, nada de provecho hizo, nada deja, es esa su condena.

El señor Sadgrieved no es capaz, no se da cuenta, de encontrar de la sangre de la vida ni arteria ni vena, no entiende que todo mucho, puede que todo, cambiaría, si intentara de su vivir ser el guionista, el director de escena.

© Marcelo Vicente Miralles Aguiñiga

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VERSIÓN LIBRE DE CIERTA LEYENDA.

(Dicen que en cada leyenda hay un fondo de verdad)

Del espíritu humano, de aquello que al hombre supera, contaros, deciros, enseñaros, yo quisiera, quisiera decirlo, saber contarlo, que cualquiera, o todos quizás, porque no, cuenta se diera, que cualquiera, en el fondo, me entendiera, mejor nos iría a todos en la, a veces, triste tierra.

¡Ay!, así os lo digo, ojalá, en verdad, yo supiera, mas como no sé, esperare a la primavera, la primavera esperare, con vosotros, a vuestra vera. Buscare, luchare, por vivir la vida de forma entera, sin perjuicios, con alma libre, sin ataduras, sincera, con pasión, sí, con respeto, con ilusión verdadera.

Ojalá de mi mismo, ojalá, lo mejor de mí, yo diera, el más feliz y completo, de toda la creación yo fuera, si que de la vida el color nunca faltase consiguiera . Si el poder de esto hacer yo, creedme, lo tuviera, si que yo lo tengo alguno de vosotros lo sintiera, que no por dároslo, por compartirlo, yo no hiciera.

© Marcelo Vicente Miralles Aguiñiga

Original: pagina 1 · pagina 2