Y cada primera semana de Enero se hace un guiño,
un guiño de ilusión se hace a mi alma de niño,
de niño alma que lo vive siempre con cariño,
con cariño vive el de la Cabalgata de Reyes brillo.
En Alcoy, como casi desde siempre, desde antaño,
en un sentido e intenso rito repetido año tras año,
de camellos, dromedarios, llegan de tres un rebaño,
llevan sus dueños cofres envueltos en rico paño.
Melchor, Gaspar y Baltasar, los tres Reyes Magos,
como presentes al Niño Dios los llevan en sus manos,
y además de la ilusión traen a los niños regalos,
regalos, la verdad, que con alegría esperamos,
pues de ser niños, nunca, del todo de serlo dejamos.
Es por ello que orgullosos a los niños enseñamos,
enseñamos las escalas con los siervos, que no esclavos,
siervos de reyes, negros, con rojos o verdes paños,
y con ellos, subir a los balcones y ventanas deseamos,
mientras que la eterna canción de la ilusión entonamos.