ASÍ ES LA VIDA.
Un día empieza, comienza, y otro termina, finaliza, y rodar rueda la inexorable noria de la vida, siempre de esperanzas, de amores, en agridulce liza.
El nuevo y puro amor nace, con fuerza llega, el placer de vivirlo las más de las veces se nos niega, mas menos se pierde que se gana en esta refriega.
Saberlo lo sabe cualquier alma eterna, vieja, feliz, completa, es la persona que su amor entrega, son mucho más que dos, tú, yo, una pareja.
© Marcelo Vicente Miralles Aguiñiga